M. 1988

Desde la puerta azul aún recuerdo las ansías de vivir fuera de este lugar, del que nunca salí. (De aquí solo se sale con los pies por delante) Imaginé que la curva era recta Imaginé un sitio donde vivir sin oxigeno Imaginé que tú me ayudarías. (A veces imaginaba que volvías). Es sábado noche y

Agua

Camina el agua serena concentrada en su cosmos, suspira poblada de peces aburridos y mimosos, se cierra lejos de la orilla quebrada, parada se balancea en una ola de arena rubia, tumbada estira sus brazos azules, impenetrable bajo el horizonte dulce de la luna que regresa ahogada.

Loca por morir

Mamá tiene razón cuando me dice que la loca está muerta. Cuando sus dedos limpian los trocitos de mi futuro, cuando disimula y miente a papá. El ataúd regalado es elegante espera  en la habitación a que le haga caso, desea llevarme lejos quizá, a París. Nunca estuve allí, en ese cementerio dicen que hay

2022

Tú apareces en otra línea, mostrando fantasías ortográficas, tienes al mundo y su mundo perdiendo el sentido áspero de la curva. La otra fila calla, entre los heridos, para luego fundirse en la autopista, refugiados del frío… refugiados del hambre… refugiados de la guerra… Europa tiembla de miedo, conquista campos enlatados, intenta convencer al pueblo

Un sombrero en mi cabeza

                       1 Un sombrero ocupa mi cabeza. Aplasta siniestramente la cabellera. Derriba mis negras hojas de la razón Crujiendo la corteza a la caricia del agua.                     2 Extraña cueva de fieltro Que peina mis ramas Bajo la oscuridad espesa Y descansa sobre el pelaje Hundido del cielo.

Bajo el manto de fuego

Cerca crepita la muerte. Horas ardientes levantan la piel. El fuego camina sin rumbo, se acerca humeante hasta la colmena la calcina, la devora, se la traga. Los insectos desaparecen bajo el manto chamuscado de mil hojas, solo queda la imagen negra en las piedras, ahogadas, sin vida. Un pueblo gris está a nuestra espalda.

Pecado express

Llamé para pedir un pecado, grité que me debes una manzana, que los ojos quieren las monedas de dos caras, descarado ajuste de otoño. Entre la espera y el frigorífico un abismo de cera las sienes de tu locura, amargo don en la penumbra de una espada, altura y estrechez en la fruta. Olvido en

Ilustración de Montserrat López

Torpe

Ventana, hambre compulsiva, me mataré de lluvia, algún loco andará cuerdo para mí. Fiebre, saltando teclas de lana tejiendo ventanas verdes, como tú. Ahora quiero ser payaso… Tanto trabajar para que el monedero se vacíe en tu bolsillo. Torpe… Reliquia maltratada, la que buscas en mis pechos. Oponerme a contar números que fallan, resentirme hasta

AMÉRICA

Una vez estuve en América. Supe que los golpes no nacían en una calle sin nombre y que los árboles no soñaban. Como en una falda bajo la que penetra el aire hasta el sexo, supe que eras mentira, que el sueño era pesadilla, que las mujeres volvían zurdos a los payasos. En tu casa

CHARLIE, EL AMIGO DEL PÁJARO

La música traspasa las paredes, gorgotea en el saxo. Una mano negra enamora las notas ahogando los gritos del público. La ciudad en reposo sueña entrar en el cabaret del pájaro. Allí el swing vacila alto, como la noche, y los borrachos tocan el culo de las chicas mientras, con la otra mano, sostienen las