Tú apareces en otra línea,

mostrando fantasías ortográficas,

tienes al mundo y su mundo

perdiendo el sentido áspero

de la curva.

La otra fila calla, entre los heridos,

para luego fundirse en la autopista,

refugiados del frío…

refugiados del hambre…

refugiados de la guerra…

Europa tiembla de miedo,

conquista campos enlatados,

intenta convencer al pueblo

abandonando a las víctimas.

La cárcel está en mi casa,

delante del televisor,

en los anuncios por palabras,

detrás de las rejas de la ciudad.

Quizá despertemos borrachos,

sin conciencia, como animales

en el zoo, ciegos, sin esperanza.

Aceptando la caverna suicida,

al guardia que se apodera del hombre,

a los cuervos en el centro de La Tierra.